Santoral: Santa Vincenta María Poloni y San Bartolomé de Grottaferrata, abad

Santa Vincenta María Poloni, virgen y fundadora

En Verona, de la región del Véneto, beata Vincenta María (Luisa) Poloni, virgen, fundadora, junto con el beato Carlos Steeb, del Instituto de Hermanas de la Misericordia, para ayuda de los afligidos, pobres y enfermos.

Nació en Verona el 26 de enero de 1802 y falleció el 11 de noviembre de 1855. La casa donde nació Luigia Poloni se encuentra en el número 8 de la Piazza delle Erbe, donde los padres atienden un negocio de comestibles y herboristería. Su familia, sustentada por profundos principios cristianos y tocada por muchos acontecimientos dolorosos, es para Luigia el lugar más rico de estímulos y de formación. Su inteligencia práctica y concreta, su actitud reservada y amable, cualidades que la caracterizan, facilitan su disposición al servicio serio y gratuito. Desde muy joven, se entrega a los hermanos en grave necesidad y a los numerosos sobrinos, que la ven como a una madre. Tras la muerte del padre, graves problemas económicos desequilibran a la familia. Luigia entonces desarrolla y practica cualidades de «manager», en la conducción y en lo administrativo de la familia, sin descuidar la asistencia como voluntaria, en la Institución del Asilo de ancianos de la ciudad.

 

El sacerdote  Carlos Steeb, su director espiritual, que la aprecia mucho y confía en sus cualidades, le dice: «Hija mía, el Señor la quiere Fundadora de un Instituto de Hermanas de la Misericordia, ninguna dificultad la atemorice o la detenga, para Dios nada es imposible». Luigia, segura de que su camino, ya marcado por una caridad insomne, va hacia un designio que solo Dios conoce, con sencillez y confianza filial en el Padre misericordioso, contesta: «Yo soy la más incapaz de todos pero el Señor se sirve, a veces, de los instrumentos más débiles para llevar a cabo sus designios: que se cumpla su voluntad». El 2 de noviembre de 1840, Luigia Poloni, avalada y acompañada por el padre Carlos Steeb, inicia el Instituto de Hermanas de la Misericordia. Su servicio humilde y precioso a las personas ancianas y a los huérfanos abandonados, encuentra su más alta expresión en el servicio de Madre y Maestra de numerosas jóvenes que, imitando su ejemplo, aprenden a donar en la humildad, sencillez y caridad su vida a Dios como hermanas de la Misericordia. Luigia Poloni, que al emitir los votos religiosos toma el nombre de hermana Vicenta María, muere el 11 de noviembre de 1855, dejando como último testamento de su afecto hacia sus hermanas una sola cosa: La caridad. Fue beatificada por SS Benedicto XVI el 21 de septiembre de 2008, en Verona (Italia).

 

El Instituto Hermanas de la Misericordia de Verona, fundado el 2 de noviembre de 1840 en Verona, Italia, por el beato Carlos Steeb y la beata Madre Vicenta María Poloni, tiene como carisma honrar a Nuestro Señor Jesucristo, sirviéndolo corporal y espiritualmente en las personas de los pobres, niños, jóvenes, ancianos, enfermos, encarcelados y abandonados, mediante sus actividades y obras en escuelas, parroquias, hospitales, asilos para ancianos, salas de primeros auxilios en barrios necesitados y cárceles.

 

fuente: Vaticano
 

Santa Vincenta María Poloni a quién de verdad quiero, y bajo cuya protección especial me ha puesto mi amada madre la Iglesia al hacerme hijo suyo en el bautismo, te ruego no dejes, hoy ni nunca, de velar para que viva como corresponde a un cristiano, y según mi nombre, siguiendo tus ejemplos. Ayúdame en mis dificultades; sobre todo no permitas que caiga en pecado, y alcánzame que sepa hacer de mi vida mi mayor consuelo a la hora de la muerte, para ser contigo eternamente feliz. Amén. 

 

San Bartolomé de Grottaferrata, abad

En el monasterio de Grottaferrata, en las cercanías de Frascati, próximo a Roma, san Bartolomé, abad, que, nacido en Calabria, fue al encuentro de san Nilo, cuya vida y costumbres dejó por escrito, y al lado del cual estuvo hasta su muerte en el cenobio tusculano que había fundado bajo la disciplina ascética de los orientales, obra que él continuó convirtiéndola en una escuela de ciencias y de arte.

El fundador de la abadía griega de Grottaferrata de Toscana, San Nilo, murió el año 1004. Después de él, se sucedieron rápidamente en el cargo, Pablo, Cirilo y Bartolomé. Los tres habían sido discípulos de san Nilo. Se considera a san Bartolomé como segundo fundador del monasterio, porque san Nilo y sus primeros dos sucesores sólo alcanzaron a limpiar el terreno y a empezar a construir, en tanto que Bartolomé terminó el monasterio y lo dejó firmemente organizado. Los sarracenos habían invadido Sicilia y el sur de Italia y habían arrojado de allí a los monjes. San Bartolomé hizo de su monasterio un centro de cultura y de copia de manuscritos. Él mismo era muy hábil en el arte de la caligrafía, y compuso cierto número de himnos litúrgicos.

 

Un canon del oficio litúrgico de san Bartolomé, dice así: «Cuando viste al Romano Pontífice destronado, supiste, padre, persuadirle a que renunciase a la tiara y acabase felizmente sus días en un monasterio». Estas palabras constituyen una alusión a la tradición de Grottaferrata, tal vez verdadera, acerca de los últimos años de Benedicto IX, cuyo abuelo, el conde Gregorio de Tusculum, había regalado las tierras en que se construyó el monasterio. Benedicto IX, en su turbulento y escandaloso pontificado de doce años, renunció a la tiara a cambio de cierta suma de dinero y trató después de apoderarse nuevamente de ella; pero en 1048, fue expulsado de Roma y se dirigió a Grottaferrata lleno de remordimientos. San Bartolomé se mostró muy categórico: puesto que con su conducta se había hecho indigno del pontificado y aun del sacerdocio, debía renunciar definitivamente a la tiara y pasar el resto de su vida haciendo penitencia (hay que notar que Benedicto no tenía entonces más que treinta y seis años). Bajo la influencia del abad, los remordimientos de Benedicto se transformaron, poco a poco, en arrepentimiento sincero, de suerte que se quedó en Grottaferrata y murió allí. Este relato del papel que desempeñó san Bartolomé en la vida de Benedicto IX, se encuentra en la biografía del santo, escrita probablemente por su tercer sucesor, el abad Lucas I. En la abadía hay otros documentos que apoyan el relato, pero, al parecer, Benedicto retenía el título de Papa en 1055, año de su muerte.

 

El gobierno vigoroso de san Bartolomé elevó su monasterio a una altura que le permitió desempeñar un papel de importancia en la historia de los Estados Pontificios en la Edad Media; pero ello fue la causa de la decadencia religiosa del monasterio, que continuó hasta su restauración en el siglo XIX.

 

En Migne, PG., vol. CXXVII cc. 476-516, hay dos textos griegos sobre San Bartolomé. En la la biblioteca de Grottaferrata se conservan todavía algunos de los manuscritos copiados por el santo; en la iglesia abacial hay un antiguo mosaico en el que están representados san Nilo y san Bartolomé. Mons. Mann, Lives of the Popes, vol. v, p. 292, estudia el punto de la renuncia de Benedicto IX. F. Halkin, en Analecta Bollandiana, vol. LXI (1943), pp. 202-210; dicho autor hace notar que uno de los dos textos griegos arriba citados, el Encomium, se refiere a otro san Bartolomé.

fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
  • Luciano Gonzalez

    Locutor- Productor- Editor

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