Santoral: Santa María MacKillop y Santo Domingo de Guzmán  

Santa Mary MacKillop o María MacKillop, también llamada Santa María de la Cruz(Fitzroy, Melbourne, Victoria, 15 de enero de 1842 – Sídney, Nueva Gales del Sur, 8 de agosto de 1909), fue religiosa católica, maestra de los pobres del siglo XIX, y la primera santa australiana. Junto con el R.P. Julian Tenison Woods, fundó las Hermanas de San José del Sagrado Corazón (en inglés Sisters of St Joseph of the Sacred Heart of Jesus), denominadas las Josefinas. Fue proclamada santa por la Iglesia Católica el 17 de octubre del 2010.

Las Josefinas aun están trabajando en Australia y Nueva Zelanda, así como en Irlanda, Timor Oriental y Perú. Se ocupan de la educación de los más desfavorecidos, de los inmigrantes y de los indígenas.

……

Audiencia general 28/junio/2023 Papa Francisco

El celo de Mary MacKillop
La catequesis continúa sobre el tema del «celo apostólico», centrado hasta ahora en figuras «ejemplares» de hombres y mujeres de todos los tiempos y lugares que han dado su vida por el Evangelio. Y después del misionero jesuita Matteo Ricci, del mártir coreano san Andrés Kim Tae-gon y de santa Teresa de Lisieux, la reflexión de hoy del Papa está enteramente dedicada a Mary MacKillop (1842-1909), santa australiana, fundadora de las Hermanas de San José del Sagrado Corazón, comprometida toda su vida en la formación intelectual y religiosa de los pobres de la Australia rural. Ejemplo, sobre todo, de una educación orientada al «crecimiento humano y espiritual» de los alumnos y no a «llenarles la cabeza de ideas». Una visión, la de la santa, «plenamente actual hoy, cuando sentimos la necesidad de un ‘pacto educativo’ capaz de unir a las familias, a las escuelas y a toda la sociedad», subrayó el Pontífice.

La educación, ‘una gran forma de evangelización’

Mary MacKillop, afirma, es uno de los «abundantes frutos» que tantos emigrantes europeos han traído a las numerosas islas, grandes y pequeñas, de Oceanía. Nacida cerca de Melbourne, hija de emigrantes escoceses, de joven sintió la llamada de Dios «a servirle y a testimoniarle no sólo con palabras», sino sobre todo con su vida: «María estaba convencida de que ella misma era enviada a difundir la Buena Nueva y a atraer a los demás al encuentro con el Dios vivo», dice el Papa Francisco. Esta vocación se concretó en su servicio a la educación de los jóvenes, «consciente de que la educación católica es una forma de evangelización». «Es una gran forma de evangelización», subraya el Papa.

Si podemos decir que «todo santo es una misión; es un proyecto del Padre para reflejar y encarnar, en un momento determinado de la historia, un aspecto del Evangelio», Mary MacKillop lo ha sido especialmente a través de la fundación de escuelas.

Los pobres protagonistas
En particular, su celo por el Evangelio consistía en ocuparse de los pobres y marginados: «Y esto -señala el Papa- es muy importante: en el camino de la santidad, que es el camino cristiano, los pobres, los marginados son protagonistas y una persona no puede avanzar en la santidad si no se dedica también a ellos, de una manera o de otra. Pero son la presencia del Señor, los que necesitan la ayuda del Señor».

Una vez leí una frase que me impactó; decía así: «El protagonista de la historia es el mendigo: ellos son los que llaman la atención sobre esta gran injusticia, que es la gran pobreza en el mundo. El dinero se gasta en hacer armas, no en producir alimentos. Y no lo olvidéis: no hay santidad si de un modo u otro no se atiende a los pobres, a los necesitados, a los que están un poco al margen de la sociedad».

La educación no consiste en llenarse la cabeza de ideas
La misma conciencia impulsó a Mary MacKillop a «ir donde otros no querían o no podían ir». El 19 de marzo de 1866, día de San José, abrió la primera escuela en un pequeño suburbio del sur de Australia. Siguieron muchas otras que ella y sus hermanas fundaron en comunidades rurales de Australia y Nueva Zelanda. «El celo apostólico es así: multiplica las obras», señaló el Papa. «Mary MacKillop estaba convencida de que la finalidad de la educación es el desarrollo integral de la persona como individuo y como miembro de la comunidad; y que esto requiere sabiduría, paciencia y caridad por parte de cada maestro».

“La educación, en efecto, no consiste en llenar la cabeza de ideas, sino en acompañar y animar a los alumnos en el camino del crecimiento humano y espiritual, mostrándoles cómo la amistad con Jesús resucitado ensancha el corazón y hace la vida más humana. Educar y ayudar a pensar bien, a sentir bien (el lenguaje del corazón) y a hacer bien (el lenguaje de las manos). Esta visión es plenamente actual hoy, cuando sentimos la necesidad de un «pacto educativo» capaz de unir a las familias, a las escuelas y a toda la sociedad.”

Rechazo y oposición
No sólo entre los jóvenes, sino también entre los pobres, Mary MacKillop emprendió otras obras de caridad, empezando por la «Casa de la Providencia», abierta en Adelaida para acoger a ancianos y jóvenes abandonados. «Mary tenía mucha fe en la Providencia de Dios: siempre confiaba en que en cualquier situación Dios provee. Pero esto no la libraba de las angustias y dificultades derivadas de su apostolado». Tenía buenas razones para ello, observa Francisco: «Tenía que pagar las facturas, tratar con los obispos y sacerdotes locales, gestionar las escuelas y ocuparse de la formación profesional y espiritual de sus Hermanas; y, más tarde, problemas de salud. Sin embargo, a pesar de todo, mantuvo la calma, cargando pacientemente con la cruz que forma parte integrante de la misión».

El santo ‘no se rindió en tiempos de prueba y oscuridad’: ‘Todos los santos han tenido oposición, incluso dentro de la Iglesia. Es curioso. Y ella también la tuvo», dice el Papa. Incluso «cuando su alegría se vio empañada por la oposición y el rechazo», MacKillop seguía convencida de que el Señor «pronto respondería a su grito y la rodearía de su gracia». «Este es el secreto del celo apostólico», señala el Papa Francisco.

Ejemplo para padres, profesores, catequistas
Que su ejemplo hable a los creyentes de hoy: «El discipulado misionero de Santa Mary MacKillop, su respuesta creativa a las necesidades de la Iglesia de su tiempo, su compromiso en la formación integral de los jóvenes nos inspiran hoy a todos nosotros, llamados a ser fermento del Evangelio en nuestras sociedades en rápida transformación», es el deseo del Pontífice.

“Que su ejemplo y su intercesión sostengan el trabajo cotidiano de padres, maestros, catequistas y de todos los educadores, por el bien de los jóvenes y por un futuro más humano y esperanzador.”

 

 

fuente: https://www.vaticannews.va/es/papa/news/2023-06/papa-francisco-audiencia-general-catequesis-mary-mackillop.html

 

Oración

 

Gloriosa Santa María Mackillop a ti acudimos, llenos de confianza en tu intercesión. Nos sentimos atraídos a ti con una especial devoción y sabemos que nuestras súplicas serán más agradables a Dios nuestro Señor, si tu, que tan amada eres de Él, se las presentáis.

Tu caridad, reflejo admirable de la de Dios, te inclina a socorrer toda miseria, a consolar toda pena y a complacer todo deseo y necesidad, si ello ha de ser en provecho de nuestra alma. Mira, pues, nuestras miserias y penas nuestros trabajos y necesidades, nuestros buenos deseos, y alcánzanos que cada día aseguremos más nuestra eterna salvación con la práctica de las buenas obras y la imitación de tus virtudes.

Amén

Santo Domingo de Guzmán  

El fundador de los Padres Dominicos, que son ahora 6,800 en 680 casas en el mundo, nació en Caleruega, España, en 1171. Su madre, Juana de Aza, era una mujer admirable en virtudes y ha sido declarada Beata. Lo educó en la más estricta formación religiosa.   A los 14 años se fue a vivir con un tío sacerdote en Palencia en cuya casa trabajaba y estudiaba. La gente decía que en edad era un jovencito pero que en seriedad parecía un anciano.

Su goce especial era leer libros religiosos, y hacer caridad a los pobres.   En un viaje que hizo, acompañando a su obispo por el sur de Francia, se dio cuenta de que los herejes habían invadido regiones enteras y estaban haciendo un gran mal a las almas. Y el método que los misioneros católicos estaban empleando era totalmente inadecuado.    Los predicadores llegaban en carruajes elegantes, con ayudantes y secretarios, y se hospedaban en los mejores hoteles, y su vida no era ciertamente un modelo de la mejor santidad.

Y así de esa manera las conversiones de herejes que conseguían, eran mínimas. Domingo se propuso un modo de misionar totalmente diferente.   Vio que a las gentes les impresionaba que el misionero fuera pobre como el pueblo. Que viviera una vida de verdadero buen ejemplo en todo. Y que se dedicara con todas sus energías a enseñarles la verdadera religión. Se consiguió un grupo de compañeros y con una vida de total pobreza, y con una santidad de conducta impresionante, empezaron a evangelizar con grandes éxitos apostólicos.   Sus armas para convertir eran la oración, la paciencia, la penitencia, y muchas horas dedicadas a instruir a los ignorantes en religión.

Cuando algunos católicos trataron de acabar con los herejes por medio de las armas, o de atemorizarlos para que se convirtieran, les dijo: «Es inútil tratar de convertir a la gente con la violencia. La oración hace más efecto que todas las armas guerreras. No crean que los oyentes se van a conmover y a volver mejores por que nos ven muy elegantemente vestidos. En cambio con la humildad sí se ganan los corazones».   En agosto de 1216 fundó Santo Domingo su Comunidad de predicadores, con 16 compañeros que lo querían y le obedecían como al mejor de los padres. Ocho eran franceses, siete españoles y uno inglés. Los preparó de la mejor manera que le fue posible y los envió a predicar, y la nueva comunidad tuvo una bendición de Dios tan grande que a los pocos años ya los conventos de los dominicos eran más de setenta, y se hicieron famosos en las grandes universidades, especialmente en la de París y en la de Bolonia.   El gran fundador le dieron a sus religiosos unas normas que les han hecho un bien inmenso por muchos siglos.

Por ejemplo estas:   Primero contemplar, y después enseñar: dedicar tiempo y muchos esfuerzos a estudiar y meditar las enseñanzas de Jesucristo y de su Iglesia; después sí predicar con todo el entusiasmo posible.-   Predicar siempre y en todas partes. Santo Domingo quiere que el oficio principalísimo de sus religiosos sea predicar, catequizar, propagar las enseñanzas católicas por todos los medios posibles. Y él mismo daba el ejemplo: donde quiera que llegaba empleaba la mayor parte de su tiempo en predicar y enseñar catecismo.

Era el hombre de la alegría, y del buen humor. La gente lo veía siempre con rostro alegre, gozoso y amable. Sus compañeros decían: «De día nadie más comunicativo y alegre. De noche, nadie más dedicado a la oración y a la meditación». Pasaba noches enteras en oración.   Era de pocas palabras cuando se hablaba de temas mundanos, pero cuando había que hablar de Nuestro Señor y de temas religiosos entonces sí que charlaba con verdadero entusiasmo.   Sus libros favoritos eran el Evangelio de San Mateo y las Cartas de San Pablo. Siempre los llevaba consigo para leerlos día por día y prácticamente se los sabía de memoria.

A sus discípulos les recomendaba que no pasaran ningún día sin leer alguna página del Nuevo Testamento o del Antiguo.   Totalmente desgastado de tanto trabajar y sacrificarse por el Reino de Dios a principios de agosto del año 1221 se sintió falto de fuerzas, estando en Bolonia, la ciudad donde había vivido sus últimos años. Tuvieron que prestarle un colchón porque no tenía.

Y el 6 de agosto de 1221, mientras le rezaban las oraciones por los agonizantes cuando le decían: «Que todos los ángeles y santos salgan a recibirte», dijo: «¡Qué hermoso, qué hermoso!» y expiró.   A los 13 años de haber muerto, el Sumo Pontífice lo declaró santo y exclamó al proclamar el decreto de su canonización: «De la santidad de este hombre estoy tan seguro, como de la santidad de San Pedro y San Pablo».

Oremos

Que tu Iglesia, Señor encuentre siempre luz en las enseñanzas de Santo Domingo y protección en sus méritos: que él, que durante su vida fue predicador insigne de la verdad, sea ahora para nosotros un eficaz intercesor ante ti. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo

  • Luciano Gonzalez

    Locutor- Productor- Editor

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