Santa Ariadna de Prymneso
En Prymnesso, de Frigia, santa Ariadna, mártir.
Hace décadas, incluso podría hablarse de siglos, los padres solían asignar el nombre de pila a sus hijos acorde a la festividad de los santos de ese día, incluso entre católicos y ortodoxos aún se conserva la costumbre de felicitar a las personas en el día de su santo. No en vano en las famosas “Mañanitas” hay una estrofa que dice: “Hoy por ser día de tu santo te las cantamos aquí…”.
El onomástico hace alusión día en que se festeja algún santo, aunque es común que mucha gente lo use como sinónimo de cumpleaños, lo cual es erróneo, pues al hablar de él sólo se alude al listado de los nombres del santoral.
Como se indica en el calendario santoral, hoy también se conmemora a las mujeres y hombres que destacaron por tener conexiones especiales con las divinidades, que hicieron buenas acciones por el prójimo y que tenían una elevada ética y moral, motivos que los llevaron a ser canonizados o beatificados y formar parte del santoral.
En las leyendas griegas, Ariana o Ariadna era hija del dios mítico Minos, rey de Creta. Amada de Tedeseo, fue abandonada por el semidios en la isla. Por fortuna se casó en con el dios Dioniso.
Pero hablando de Ariana, hay que decir que se la considera como el prototipo de la feminidad y del trabajo, una especie de “beata”(feliz) de la antigüedad.
Ariana en griego significa “castísima o santísima”. Esta de hoy es la única santa que figura en el calendario con este nombre.
La historia de Santa Adriana
Se cuenta que fue una bella mártir por amor a Cristo en el siglo I. Se ve que asimiló muy pronto la profundidad de la vida encerrada en el Evangelio y, sin la menor duda, no tuvo reparos en entregar la propia existencia por una causa tan clave para toda su vida.
La leyenda que se inventó sobre ella, dice que era una esclava preferida del rey de Frigia. El hecho es que se convirtió al cristianismo y, por esta razón fue procesada.
Los jueces, antes de dictar el juicio premeditado, le permitieron que se fuera a pensar lo bien a solas a la montaña.
Cuando volvió, le preguntaron acerca de su última decisión. Era la misma. Entonces mandaron ejecutarla.
San Desiderio Rennes
San Desiderio, ob. de Rennes (Francia), y su diácono Rainfroid, martirizarlos por unos ladrones; que les quitaron la vida para robarles los vasos sagrados en que el obispo acababa de ofrecer el Santo Sacrificio, s.




