Evangelio según San Mateo 13,44-46.
«El Reino de los Cielos se parece a un tesoro escondido en un campo; un hombre lo encuentra, lo vuelve a esconder, y lleno de alegría, vende todo lo que posee y compra el campo.
El Reino de los Cielos se parece también a un negociante que se dedicaba a buscar perlas finas;
y al encontrar una de gran valor, fue a vender todo lo que tenía y la compró.»
El Reino de los Cielos y la perla fina
La búsqueda de tu perla No realicé como el mercader, No traté de ofrecer el amor de lo efímero En intercambio por el Inmutable. No vendí, según el mandamiento, La concupiscencia de lo terrestre, Con el fin de adquirir lo que es de un alto precio: La Estrella de la mañana, nacida del Rocío. Oh Tú que naciste de la Virgen, como una perla, Dios y hombre, ambos sólo uno, ¡Haz que de tu amor divino Yo sea el mendigo con corazón herido! Abre mi cuarto nupcial, a mí que suspiro; Entra en la habitación con el afecto del corazón, Dame nuevamente tu morada Y abrázame con fuerza.








San Nersés Shnorhalí (1102-1173) patriarca armenio