Evangelio del día: Martes de la vigésima semana del Tiempo Ordinario

Evangelio según San Mateo 19,23-30.

Jesús dijo entonces a sus discípulos: «Les aseguro que difícilmente un rico entrará en el Reino de los Cielos.
Sí, les repito, es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico entre en el Reino de los Cielos».
Los discípulos quedaron muy sorprendidos al oír esto y dijeron: «Entonces, ¿quién podrá salvarse?».
Jesús, fijando en ellos su mirada, les dijo: «Para los hombres esto es imposible, pero para Dios todo es posible».
Pedro, tomando la palabra, dijo: «Tú sabes que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido. ¿Qué nos tocará a nosotros?».
Jesús les respondió: «Les aseguro que en la regeneración del mundo, cuando el Hijo del hombre se siente en su trono de gloria, ustedes, que me han seguido, también se sentarán en doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel.
Y el que a causa de mi Nombre deje casa, hermanos o hermanas, padre, madre, hijos o campos, recibirá cien veces más y obtendrá como herencia la Vida eterna.
Muchos de los primeros serán los últimos, y muchos de los últimos serán los primeros.
 
Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios. 
 

San Carlos de Foucauld (1858-1916)

ermitaño y misionero en el Sahara

Meditaciones sobre el Evangelio (Lectures chrétiennes pour notre temps, Abbaye d’Orval, 1971), trad. sc©evangelizo.org

¡Mi Dios, a los pobres llamó al lado suyo!

Dios mío, ¡usted es divinamente bueno! Si hubiera llamado primero a los ricos, los pobres no hubieran osado aproximarse. Se hubieran creído obligados a permanecer apartados a causa de su pobreza, lo mirarían desde lejos dejando a los ricos rodearlo. (…) ¡Qué bueno es! ¡Tomó los medios adecuados para llamar entorno suyo, juntos, a todos sus hijos, sin excepción! ¡Qué consuelo ha puesto hasta el fin de los siglos en el corazón de los pobres, de los pequeños, de los despreciados por el mundo! Les mostró desde su nacimiento que ellos son los privilegiados, sus favoritos, primeros llamados. Los llamó siempre al lado suyo y quiso ser uno de ellos, desde la cuna y toda su vida, siempre rodeado por ellos. Dios no asimiló la salvación a la ciencia, la inteligencia, la riqueza, una larga experiencia o dones raros y que no recibieron todos. Él la asimiló a lo que está entre las manos de todos, absolutamente todos, jóvenes y ancianos, hombres de toda edad y clase, de toda inteligencia o fortuna. Asimiló la salvación a algo que todos pueden dar, con un poco de buena voluntad. Para ganar el cielo, Jesús demanda humildad, hacerse pequeño, tomar el último lugar, obedecer. En otras palabras: pobreza de espíritu, pureza de corazón, amor a la justicia, espíritu de paz. Esperemos, ya que por la misericordia de Dios la salvación está junto a nosotros, entre nuestras manos y es suficiente un poco de buena voluntad para obtenerla.

  • Luciano Gonzalez

    Locutor- Productor- Editor

    Related Posts

    Santoral: San Nicolás de Mira y Santa María del Carmen Salles

    San Nicolás de Mira, obispo San Nicolás, obispo de Mira, en Licia, famoso por su santidad y por su intercesión ante el trono de la divina gracia. La gran veneración que…

    Evangelio del día: Sábado de la Primera semana de Adviento

    Evangelio según San Mateo 9,35-38.10,1.6-8. Jesús recorría todas las ciudades y los pueblos, enseñando en las sinagogas, proclamando la Buena Noticia del Reino y curando todas las enfermedades y dolencias.Al ver…

    Deja una respuesta

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *