Evangelio del día: Viernes de la vigésimo tercera semana del Tiempo Ordinario

Evangelio según San Lucas 6,37-42.

No juzguen y no serán juzgados; no condenen y no serán condenados; perdonen y serán perdonados.
Den, y se les dará. Les volcarán sobre el regazo una buena medida, apretada, sacudida y desbordante. Porque la medida con que ustedes midan también se usará para ustedes».
Les hizo también esta comparación: «¿Puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en un pozo?
El discípulo no es superior al maestro; cuando el discípulo llegue a ser perfecto, será como su maestro.
¿Por qué miras la paja que hay en el ojo de tu hermano y no ves la viga que está en el tuyo?
¿Cómo puedes decir a tu hermano: ‘Hermano, deja que te saque la paja de tu ojo’, tú, que no ves la viga que tienes en el tuyo? ¡Hipócrita!, saca primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la paja del ojo de tu hermano.»
 
Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios. 
 

Santa Catalina de Siena (1347-1380)

terciaria dominica, doctora de la Iglesia, copatrona de Europa

El Diálogo, Apéndice, XI (Le dialogue, Téqui, 1976), trad. sc©evangelizo.org

Enceguecido, no puedo juzgar

¡Oh foco de amor! ¡Gracias, gracias, oh Padre eterno! A mí, imperfecta y llena de tinieblas, usted el Perfecto, la Luz, ha mostrado la perfección y el camino luminosos de la doctrina de su Hijo único. ¡Estaba muerta y usted me ha rendido la vida! ¡Estaba enferma y me dio el remedio! No sólo el remedio de la Sangre de Cristo, que aplicó su Hijo al género humano enfermo. Me dio también contra una enfermedad secreta un remedio que yo no conocía, me enseñó esta doctrina de no juzgar jamás a las criaturas de razón y aún menos a sus servidores. ¡Cuántas veces los juzgué, con la excusa del honor suyo, Padre, y de la salvación de las almas! Le agradezco, oh Bondad soberana y eterna, que me ha hecho conocer mi enfermedad descubriéndome su Verdad, al mismo tiempo que los engaños del demonio y las ilusiones del sentido propio. ¡Le suplico por su gracia y misericordia que sea hoy el final de mis desvíos! ¡Que no me aleje desde ahora de la doctrina que su Bondad me ha dado, a mí y a todos lo que los siguen! Sin usted, no se puede hacer nada. Recurro a usted, mi refugio. Padre eterno, no sólo le imploro por mí, sino por el mundo entero y el cuerpo místico de la santa Iglesia.

  • Luciano Gonzalez

    Locutor- Productor- Editor

    Related Posts

    Santoral: San Casimiro de Polonia y San Giovanni Antonio Farina

    San Casimiro de Polonia Casimiro nació en 1458 en Cracovia (sur de Polonia). El tercero de los trece hijos del rey Casimiro. Su madre Isabel, hija del emperador de Austria,…

    Evangelio del día: Miércoles de la Segunda semana de Cuaresma

    Evangelio según San Mateo 20,17-28. Cuando Jesús se dispuso a subir a Jerusalén, llevó consigo sólo a los Doce, y en el camino les dijo:«Ahora subimos a Jerusalén, donde el Hijo…

    Deja una respuesta

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *