Evangelio del día: Primer día después de la Epifanía del Señor

Evangelio según San Mateo 4,12-17.23-25.

Cuando Jesús se enteró de que Juan había sido arrestado, se retiró a Galilea.
Y, dejando Nazaret, se estableció en Cafarnaún, a orillas del lago, en los confines de Zabulón y Neftalí,
para que se cumpliera lo que había sido anunciado por el profeta Isaías:
¡Tierra de Zabulón, tierra de Neftalí, camino del mar, país de la Transjordania, Galilea de las naciones!
El pueblo que se hallaba en tinieblas vio una gran luz; sobre los que vivían en las oscuras regiones de la muerte, se levantó una luz.
A partir de ese momento, Jesús comenzó a proclamar: «Conviértanse, porque el Reino de los Cielos está cerca».
Jesús recorría toda la Galilea, enseñando en las sinagogas, proclamando la Buena Noticia del Reino y curando todas las enfermedades y dolencias de la gente.
Su fama se extendió por toda la Siria, y le llevaban a todos los enfermos, afligidos por diversas enfermedades y sufrimientos: endemoniados, epilépticos y paralíticos, y él los curaba.
Lo seguían grandes multitudes que llegaban de Galilea, de la Decápolis, de Jerusalén, de Judea y de la Transjordania.
 
Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios. 
 

San Efrén (c. 306-373)

Diácono en Siria, doctor de la Iglesia

Himno I sobre la Resurrección

«El pueblo que habita en las tinieblas ha visto una gran luz»

Jesús, Señor nuestro, Cristo se nos ha manifestado desde el seno del Padre. Ha venido a sacarnos de las tinieblas y nos ha iluminado con su luz admirable. Ha amanecido el gran día para la humanidad, el poder de las tinieblas ha sido vencido. De su luz nos ha nacido una luz, que ilumina nuestros ojos entenebrecidos. Ha hecho brillar la gloria en el mundo, ha iluminado los abismos oscuros. La muerte ha sido aniquilada, las tinieblas ya no existen, las puertas del infierno han sido abatidas. El ha iluminado a toda criatura, tinieblas desde los tiempos antiguos. Ha realizado la salvación y nos ha dado la vida; volverá en gloria e iluminará los ojos de los que le esperan. Nuestro Rey viene en su esplendor Salgamos a su encuentro con las lámparas encendidas. Alegrémonos en él como el se regocija con nosotros y nos alegra con su gloriosa luz. Hermanos míos, levantaos, preparaos, a dar gracias a nuestro Rey y Salvador, que vendrá en su gloria y nos alegrará con su gozosa luz en el Reino.

  • Luciano Gonzalez

    Locutor- Productor- Editor

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