San Agustín (354-430)
obispo de Hipona (África del Norte), doctor de la Iglesia
Sermón 256, 1,3 (Lectures chrétiennes pour notre temps, Abbaye d’Orval, 1973), trad. sc©evangelizo.org
¡Cantemos Aleluya en medio de las pruebas!
Cantemos aquí, aún preocupados, el Aleluya, para poder cantarlo en lo Alto, en la paz., ¿Por qué preocupados aquí? ¿Cómo quieres que no esté preocupado cuando leo “Acaso no es una tentación la vida humana sobre la tierra” (cf. Jb 7,1)? ¿Cómo quieres que no esté preocupado si debemos decir en la oración “No nos dejes caer en la tentación”?… ¿Cómo decir que el pueblo se halla en el bien, si grita conmigo “Líbranos del mal”? (Mt 6,13). Pero nosotros y los demás cantemos el Aleluya aún aquí, en medio de peligros y tentaciones. “Fiel es Dios, que no permitirá que sean tentados por encima de sus fuerzas”, dice el Apóstol. Entonces, cantemos también aquí el Aleluya. El hombre es todavía culpable, pero Dios es fiel. El Apóstol no dice: “No permitirá que sean tentados”, sino “Dios en el momento de la tentación les dará un medio para liberarse de ella” (1 Cor 10,13).¿ Has entrado en tentación? Dios te dará la salida. Como la vasija del alfarero, has de ser modelado mediante la predicación y cocido por la tribulación. Cuando entres en la prueba, piensa en la salida, ya que “Dios es fiel, el Señor guardará tu entrada y tu salida” (Sal120,8).
Santos Tomás Dinh Viet Du y Domingo Nguyen Van Xuyên, presbíteros y mártires
En la ciudad de Nam Dinh, en Tonquín, santos Tomás Dinh Viet Du y Domingo Nguyen Van Xuyên, presbíteros de la Orden de Predicadores y mártires, que por decreto del emperador Minh Mang fueron decapitados al mismo tiempo.
El 26 de noviembre de 1839 en Nam-Dinh, en el llamado Campo de las Siete Yugadas, fueron decapitados dos sacerdotes católicos, que eran además religiosos dominicos, y que se habían negado firmemente a apostatar de su fe cristiana. Fueron canonizados el 19 de junio de 1988 por el papa Juan Pablo II.
Tomás Dlnh Viet Du había nacido en Phu-Nhai hacia 1783. Siguió la vocación sacerdotal y se ordenó sacerdote, ingresando a continuación en la Orden de Predicadores, en la que profesó en 1814. Llevó adelante su trabajo apostólico hasta que en 1839 la persecución se hizo más fuerte y en mayo de ese año un espía denunció su presencia. Una madrugada rodearon el pueblo de Sien-Die los soldados, despertaron a la población, y procedieron al registro de la casa. Él se vistió de labrador y se puso a trabajar en el huerto, pero el espía lo reconoció y fue arrestado. Una vez admitido ante el gobernador su sacerdocio, fue brutalmente apaleado. Luego fue llevado a la prisión de Nam-Dinh y aquí se le torturó de todos los modos posibles para lograr su apostasía. Pero perseveró en la fe y animaba a hacer lo mismo a todos los que le visitaban. El 7 de noviembre de aquel año se lanzó contra él la sentencia de muerte, que fue posteriormente confirmada y ejecutada.
Domingo Nguyen Van (Doan) Xuyen nació en Hung-Cap, cerca de Nam-Dinh, hacia 1786. El santo obispo Clemente Ignacio Delgado lo recibió cuando era niño en la Casa de Dios y lo preparó al sacerdocio, que recibió en 1819 cuando tenía 33 años de edad. Poco después, el 20 de abril de 1820, hizo la profesión en la Orden de Predicadores. Celoso e infatigable, recorrió su distrito ejerciendo su ministerio, atendiendo con gran amor a los pobres. Se le encargó la parroquia de Ke-men, donde convirtió a muchos a la fe cristiana. Cuatro años después pasó a Dong-Xuyen, donde trabajó con fruto durante 13 años. Posteriormente fue enviado al seminario de Ninh-Cuong como ayudante de san José Fernández, y año y medio más tarde el citado san Clemente Ignacio Delgado se lo llevó como secretario y lo sustituyó en la parroquia de Kien-lao. Una vez arrestado el vicario apostólico en mayo de 1838, siguió su arresto en Ha-linh. El 18 de agosto de 1839 compareció ante el mandarín de Xuan Truong que lo envió a Nam-Dinh, al gobernador de la provincia. Fue severamente atormentado. Llevado ante una cruz para que la pisoteara, se arrodilló ante ella. Llegó a echar sangre por la boca a causa de las palizas y perdió el conocimiento en medio de las torturas, pero se mostró firme y mantuvo la fe. El 25 de octubre de 1839 fue condenado a muerte y, una vez confirmada la sentencia, fue ejecutado.





